lunes, 28 de marzo de 2011

Breviario de cuentos relativos (I)

Soñaba ser amada... y no vio al de la motocicleta.

(lo breve del cuento para algunos,
a ella nunca se lo pareció.
Hoy en día es una gran aficcionada
a las carreras de motos.)

jueves, 24 de marzo de 2011

Qué oscura era la noche...



Nada de él, ni nada del fondo, invita al romanticismo ni a cualquier atisbo de sensualidad o evocación, si acaso el movimiento de sus manos. El hechizo está fundamentalmente en la guitarra y en esa voz melancólica y sostenida que sale de ella. Es una estupenda versión de la conocidísima melodía de Ry Cooder para aquella prodigiosa película de Wim Wenders, Paris, Texas. Todavía me recuerdo en los ochenta viéndola extasiado en la pantalla grande.
La extraña atracción de este ritmo y de esta forma de tocar el slide guitar, con antiguas armonías que nacieron del alma, y que por ello siempre regresan a ella, le vienen a Cooder de un viejo bluesman, Blind Willie Johnson. El Blind Willie Johnson de Dark Was The Night, Cold Was The Ground, una de las pocas canciones que tienen el privilegio de viajar hacia los confines del universo, formando parte del saludo humano a cualquier otra civilización o entidad inteligente que pueda encontrar. Las notas deslizantes de esta canción eran acompañadas por B. W. Johnson con su voz característica, entonando una especie de himno; la voz de todos los seres sufrientes de este mundo.
La versión de Ry Cooder inspirada en Dark Was The Night... no pudo ser más afortunada, mimetizándose con el paisaje y los sentimientos de aquella película. Y ésta es la melodía que me acompaña en tantas ocasiones cuando me deslizo por este lado de la isla, también lleno de arideces, en mi bólido dorado a lo largo de la culebra negra de pintitas blancas. El universo de descarnadas soledades, la materia 'prima', el tiempo ajeno, el co(g)ito ad eternum.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Acordándome, todavía, del rollete 'paradigmático'

"...Y a mi derecha Ramón Herar Cuervo: cría cuervos y te sacarán los ojos" (ja ja). La sentencia venía a cuento de los 'paradigmas' religiosos que el Capitán América nos detallaba el otro día en Al Faro. Por lo visto tuve un equívoco fonético entre 'Khun' y 'Küng', es decir, entre Thomas S. Khun el filósofo de la ciencia y Hans Küng el teólogo de Tubinga. No sabía que el segundo había utilizado también el concepto de paradigma para explicar (al menos) la historia de la religión judía, lo que provocó que lo entendiera como una mala aplicación del concepto de Khun por parte del Capitán, según explicaba en la anterior entrada. Ja ja. Resuelto este primer escollo ayer en Tijuana, nos surgió el de explicar el propio concepto a petición del depuesto y desplumado sanandresino, que hasta veía ya a su propia casa como un paradigma. Uf, el enredo teórico estaba asegurado en el rápido intento de simplificación, pero creo que algunas pinceladas divulgativas estuvieron meridianamente claras. Aún así, vuelvo en el intento para que se termine de aclarar (eso espero). Paradigma se refiere al corpus comúnmente aceptado (al menos para un grupo) de ideas, creencias, teorías, interpretaciones, expectativas y asignaciones de valor en su diversa amplitud... que tienden a buscar coherencia explicativa sobre el mundo o parte de él. Este corpus tiende a ser ejemplarizante, es decir, a servir de ejemplo, referencia, modelo, guía (papel socialmente protagónico en la asignación de sentido de algo, y ese 'algo' depende del contexto al que se aplique), teniendo por tanto una función veritativa, de encuentro con la 'verdad', condicionando las formas de 'ver' o 'interpretar' los acontecimientos (cosmovisión). En relación a la historia de la ciencia se refiere a las grandes teorías científicas (Copérnico, Newton, Einstein... como decía) y tiene unas connotaciones muy restrictivas según la obra de Thomas S. Khun (no confundir), pero en la historia de la religiones podría referirse a algo un poco más laxo como al conjunto de creencias asociadas a una etapa, a una obra clave o a lo predicado por un guía espiritual en concreto, etc. (es el caso, creo, de los paradigmas de Hans Küng). En el ámbito político, por ejemplo, podríamos hablar del paradigma liberal, del paradigma marxista, etc. Y así sucesivamente en cualquiera de los otros grandes ámbitos del conocimiento. En el caso de estos paradigmas políticos que cito, es evidente cómo nos proponen una determinada manera de ver/explicar el funcionamiento social, una intención de lucha en la sociedad y un modelo social al que aspirar, teniendo en ambos casos muy presente esa función veritativa de la que hablo, y que es la que le otorga toda su fuerza y prestigio para el convencimiento de los que se adhieran a cada uno. En el caso de las artes muchos de los grandes ismos podrían cosiderarse como paradigmas; el surrealismo, por ejemplo, denota facilmente ese afan 'paradigmático' que digo, con comunidad organizada y textos programáticos y todo. A veces, este prestigio y fuerza es tal que desborda el campo que le es propio (ciencia, religión, arte, política...) y termina por marcar una manera de 'ser' mucho más generalizado afectando al resto de campos; marcando una 'época', en el amplio sentido de la palabra. Y ya no sigo más. Joder, qué rollo éste (espero que esta disquisición improvisada sirva de algo).

martes, 22 de marzo de 2011

Sinvivires

Hoy nuevamente mercamobile antes de comenzar con los macarrones. Andaba yo decidiéndome entre los de 'verduras' y los de 'al huevo' cuando la pureta le contaba a la mercadonna sorprendida y boquiabierta: "Mira, mira cómo me quedé de ayer cuando fui a la playa de Las Teresitas" "¡Muchacha! ¿Qué fue eso?" La pureta mostraba las ristras de urticarias de sus piernas, pero en ese afan, y ya de manera casi impúdica, algo más. ¡Joder, era realmente expectacular! "Mira, que me voy bien trempanito y después de caminar un rato me meto en el agua a darme un baño. Aquello estaba lleno de medusas blaquiazules y yo no me di cuenta... hasta que siento un escozoorrr... ¡Mi madre santísima! Salí de allí como pude. Pero mira, mira como me dejaron las muy jodías." Y cambia sus pies de posición hasta enseñar todos sus lados. Mientras, yo tengo que taparme la vista de aquella mezcla de erupciones cutáneas con las varices de los años y los diversos aflojamientos de las carnes de lo que, sin duda, algún día fueron hermosas y armoniosas formas. "¡Ay ay ay! Eso te tienes que ponerte mucho ajo por encima." "¡Calla, que ya me he puesto de todo! Esto es un sinvivir."
Sí, y eso, de pronto, me lleva a pensar en otra clase de sufrimiento; pues también yo me sé de otros elementos blanquiazules que igualmente te meten en un sinvivir, y para eso tampoco hay ni fomento ni emplasto que valga.

domingo, 20 de marzo de 2011

El efecto revolucionario de un fin de semana

Acabo de llegar del cine-TEA donde ponían My father, my lord (ya había comentado que quería ir a verla). El viernes también asistí al escenario de Al Faro, grata velada a pesar de mi forzada retirada del ronroneo (estaba la noche para eso). Dos buenas oportunidades para el laicismo de Israel. Si JMª nos hablaba de ese país desde la perspectiva del Tel Aviv moderno y laico frente a la perspectiva 'cuatri-paradigmática' del Capitán América sobre el Jerusalén creyente, Volach, por la parte fílmica, nos hablaba también de su viaje desde el ultraortodoxo Jerusalén de la infancia hasta el empeño adulto y cinematográfico de Tel Aviv universitario, desde el fundamentalismo al laicismo en recorrido autobiográfico. Toda una lección para la descomposición del estereotipo sobre ese país o, al menos, para su complejización, que ya es algo. Y eso que todo empezó con un enfoque pretendidamente científico del caleidoscopio religioso, aplicándole un concepto de la historia de la ciencia que me chirriaba por todos lados. Vamos a pensar que se pueda hablar de paradigmas en la composición religiosa de una cultura como la hebrea, pero deje usted, mi Capitán, de aplicar la coletilla kuhniana cuando además luego me habla que esos paradigmas no son excluyentes sino todo lo contrario, se solapan, complementan y conviven. No ve que el concepto de paradigma de Kuhn lo que trataba de mostrar en la historia científica es que no se podía hablar de una línea ascendente y acumulativa del conocimiento sino de discontinuidades contradictorias entre sí: revoluciones (el mismo título del famoso libro alude a ello) y que hace que unas teorías se abandonen por otras (las que conforman los mentados paradigmas), y que el pardigma copernicano se queda obsoleto por el newtoniano y éste, a su vez, por el einsteniano. Use usted, pues, ese concepto en su acepción normal si quiere, que no había necesidad de semejante coletilla 'kuhniana' y meterse en tremendo embrollo teórico. Aunque siempre quede bien adornarse de autores y teorías piense que sólo ocurrirá así cuando la mención de autoridad sea realmente pertinente.
Lo que sí me pareció una auténtica revolución a lo Kuhn fue el cambio de paradigma del 'look' de Jesús, joder, un tremendo peinado al más puro estilo del Conde Lequio o, incluso, a lo Mario Conde en su mejor versión mediática. Eso sí que es una discontinuidad, vamos, una rotura completa. Así tomaba él, con gesto serio, apuntes a diestro y siniestro en los márgenes libres de una revista, cuando los hermanos nos ilustraban con datos de la historia de Israel; ya creía que eran apuntes para alguna novela.
Y al hermano carnal del Capitán, decirle que estuvo pletórico al permitirse saber cortar a tiempo el encuentro de Al Faro, sobre todo él, que había sido el último en llegar ¡Ja ja! (lo reconocí por la voz, y nos presentamos al fin, pues no tuve la suerte de poder estar en aquel wagneriano programa de Tijuana).