Ran ran ran... Las lonchas de carne jamonada caían junto al ruido del extraño bucle sonoro de la máquina. La operaria dibujaba con sus manos enguantadas el movimiento calculado y repetitivo de siempre. Ran ran ran... Las lonchas caían una tras otra, amontonándose sobre el aséptico papel de envolver. Carne mil veces cortada y trasegada hasta formar una masa compacta y uniforme. Mil féculas de relleno, mil vidas de manada, mil jaulas de racionalismo minimalista, mil mataderos diseccionando en el anonimato de la sangre y la pericia, mil brazos de frío acero, mil machetes de filo inoxidable. Qué más puedo decir. Qué más me cabe esperar. La mirada absorta en el mostrador de la luz ionizante, el sonido hipnótico de las máquinas. La dulce sonrisa de las mercadonnas con el regusto amargo de las muchas horas y el poco rendimiento. Apenas dos mundos que rebotan sin chispazos. Y, una vez más, debo salir corriendo al coche en mitad de la cola para traer la bolsa olvidada antes de que llegue mi turno. Y frente a la cajera... --¡ocho, ocho, ocho; capicúa! --Y yo mirando incrédulo aquel fuera de guión. --¡8,88€, capicúa! --Vuelve a repetir. --Sí sí. --Le devuelvo la sonrisa y no acabo de comprender que esta compra me haya salido tan barata. ¡Lo del capicúa me la trae al pairo, señora! (sólo lo pienso) ...¡Que no está el horno ni para esta clase de bollos!
Ran ran ran... la vida incesante y sin parada donde poder bajar. La vida anodina y doblegada al espectro. Ran ran ran... la parodia sin fin.
miércoles, 11 de mayo de 2011
domingo, 8 de mayo de 2011
martes, 3 de mayo de 2011
Nada nuevo en el platanal
Nada nuevo, esta mañana, por el callejón de los secretos a voces. Recorro lentamente las entradas y zaguanes, mirando a un lado y a otro, y nada. Tampoco nada nuevo esta mañana por mi barrio, tan solo los restos fatuos de alguna manifestación crucificada (esta ciudad es así). Me voy volando al bosquecillo de plátanos por los alrededores del Campus. Hermosas avenidas con amplitud suficiente para respirar esos aires nuevos y renovadores del conocimiento, cual valquiria cabalgante hacia el horizonte. Están hermosos los plátanos en esta época, el hermoso brillo de su reverdecer de hojas tiernas, casi recién brotadas después del duro invierno, con sus bellos matices y la textura de sus hojas hendidas. Vuelo más lejos aún, a los más bellos platanales que he visto, de grandes y hermosas copas que dejan casi en ridículo a los de este Campus que se enseñoreaban bañados en aires de sabiduría. Son los de Regent's Park cuando nos desviábamos de Chester Road, los de Hyde Park orilleando The Serpentine rumbo al Lido Café, son los de Cromwel Road o los de Victoria Embankment y tantos otros. Pero miento, los más bellos platanales los vi en otros tiempos, entre olores a guano y foferno, entre la podredumbre de troncos y badanas botados sobre la tierra húmeda, tiempos de aromas a clorofila y sabia mineral. Eran otra clase de platanales, sí, ya lo sé. Era cuando dispararon al pájaro negro y cayó muerto, así de fácil. Era cuando pescábamos carpas a escondidas hasta que nos fustigaron con nuestras propias cañas de pescar mientras corríamos ligeros y en desbandada por el platanal. Cuando recogíamos, colgadas de los paredones, las latas de aceite llenas de lagartos para echarles agua hirviendo y ver su desesperada salpicadura hasta perder las fuerzas. El dulce olor de la carne cocida hasta lanzar sus cuerpos inertes a la tierra de donde habían salido. Eran los tiempos de bajar a la costa a lapiar y tirar tambores a la mar en medio de la resaca. Ese estentóreo olor a bajío ya nunca me abandonará. Deslizándonos por los caminos viejos y escondidos entre los basaltos del platanal. Eran esos tiempos, y ya no sé por qué volé hasta allí. El aburrimiento de un jodido día sacralizado, supongo. Puro tánatos.
domingo, 1 de mayo de 2011
El feliz nacionalismo cultural del anghel
Ayer andaba yo sumamente embotado, incapaz... (JR, cabrón, tú tienes la culpa). Mejor. Las críticas y las crónicas también merecen un cierto reposo, un reposo innegociable para otros, pero en estas pequeñas repúblicas blogueras afortunadamente el ritmo de los acontecimientos sólo lo marca cada uno... como quiere, y como puede. Al cuervo, ya saben, le gusta volar en bandada o solitario, esperar a que los escritores pasen bajo el umbral, bajo sus pies, mientras trata de mantener un precario equilibrio sobre la fría y pulida cabeza de la diosa guerrera y sabia.
Ayer me levantaron pronto... demasiado pronto para quien merodea con nocturnidad y alevosía.
Un ronroneo especial y extraño el de la otra anoche en la capital de este reino. Salí pronto, sin embargo, a mi paseo mañanero de los sábados en busca de la prensa y otras mercaderías que se tercien. En el comienzo de la gran recta veo un gran gusano marrón reptando por todo el centro de la acera. Parecía un pequeño puro palmero ('señoritas' creo que le dicen) ¿Quién me estuvo hablando de tabaco palmero la noche del viernes?, ya no sé, éramos unos cuantos en aquella mesa del francés, como 21 o así, y las conversaciones se entrecruzaban. Sí, parecía un pequeño puro animado a lo Svankmajer, y de pronto me miró con cara compasiva. Pasé de largo, sin más, recordando precisamente la conversación con una simpática animalista que coincidimos aquella tarde en el butaqueo de la sala MAC. De entrada me sorprendió ella y luego hablamos hasta de Peter Singer el filósofo, uno de los fundadores de ese movimiento (recordaba algo de su compendio de Ética leído en aquella época universitaria). De vuelta, venía absorto en la crónica de El Perseguidor, y la profusión de imágenes del evento G21 por medio periódico (¡portada incluida!), cuando escuché un ¡¡choff!!. Lo siento por el animalismo (o el animismo cinematográfico, vaya usted a saber), pero fue sin querer. Serán las cosas de este mundo literario isleño, a veces, y sin querer, cometemos algún ¡choff!
Veo a un editor feliz y también lo vi así el pasado viernes. Me alegro mucho amigo y compañero de Radio Unión Tenerife. No todo han de ser malas noticias en esta vida (él sabe a qué me refiero). En esa Radio y alrededores, hemos participado de algunos emotivos y hasta viscerales debates sobre nacionalismo. Hasta ha salido un libro al calor de los mismos, un libro antinacionalista: Canarias, diversos nacionalismos, de nuestro también compañero de las ondas, José María Lizundia. Por ello ya sabes que en esto yo soy de su mismo bando y siempre he visto esa opción política llena de trampas e inconvenientes. Sin embargo, en el terreno cultural y literario ya vamos teniendo otro feeling. Aunque con diferencias en los gustos y autores, siempre me he sentido muy cercano a tu empeño editor y a la decidida reivindicación de los valores de nuestro entorno.
Planteaba muy acertadamente el propio Lizundia en su libro, que una cosa es el nacionalismo político y otra el nacionalismo cultural. Que la propia reivindicación, estudio o defensa de lo más o menos singular cultural no necesita del nacionalismo político, pues en el fondo sólo desea instrumentalizarlo y convertirlo en soporte-justificación de un nuevo ansia o delirio estatal a diferente escala. Cualquier activismo cultural (escribir y publicar desde luego que lo es) también necesita de políticas que lo propicien y desarrollen pero ni eso es patrimonio exclusivo de alguna opción política en concreto, ni eso debe convertirse en patente de corso para el debate partidista en su cotidiana lucha por el poder.
Anghel, obviamente salvando las distancias, al igual que Herder (en lo que respecta a éste último me vale continuar con Lizundia).
I) Herder, el filósofo-historiador-crítico literario y primer gran exponente del volksgeist, hablaba de las canciones populares no como algo que estaba ahí esperando a que él las descubriera, sino que cobraban existencia y realidad solo después de que alguno se decidiera a cantarlas. Otorgaba con ello el total protagonismo a sus legítimos detentadores y sin, eso sí, considerar que otras expresiones culturales 'ilustradas' fueran superiores a ésta. Ahora bien, los discursos del miedo, el victimismo y la esencialidad definitoria de estas herencias para establecer un determinado orden de gobierno no hacen más que enmascarar el oportunismo político de unos intereses espurios a lo cultural, cosa que Herder rechazó. Es por esto que el supuesto padre del nacionalismo, sentencia Lizundia, en realidad lo fuera del nacionalismo cultural.
II) Anghel ha expresado en distintos momentos que con esta antología de narradores él no ha querido descubrir nada nuevo, ellos y sus obras ya estaban ahí y sólo ha querido hacerse eco de algo que por sí mismo ya existía y tenía valor, pero que adolecía de algún otro evento que lo reflejara y comunicase a la sociedad. Anghel, al igual que Herder, sólo se hace eco de lo que ya está. El don de Anghel es haberlo visto y trabajado para establecerlo con la propia literatura de algunos de sus protagonistas. Son ellos, y en ellos no hay caras tristes, victimistas... en la presentación hay alegría, autocrítica y retos a la búsqueda de nuevos lectores. La pujanza, quiero pensar, de lo que se sostiene a sí mismo, sin muletas ni servilismos. La fuerza de lo que se abre camino porque está ahí y no puede ser cortado sin más. La necesidad del espejeo literario en una sociedad culturalmente madura, el deseo de traspasar sin complejos los círculos y circuitos más habilitados porque se hacen pequeños o interesados. Una narrativa desprejuiciada que se defiende por su propio valor cultural y no para la reivindicación folklórico-política de 'lo nuestro'.
Así quiero verlo yo, no sé si los aludidos estarán de acuerdo. Otro día, si hay ganas, hablaré de los cuentos que también lo merece, pero (y en eso discrepo del serpiente) la entidad y repercusión de la antología también merecía esta pequeña reflexión, lo otro son minucias o ganas de joder. Sí, ya sabemos que cualquier criterio antologador (¿se dice así?) finalmente siempre es arbitrario y subjetivo, pero también hay más.
Ayer me levantaron pronto... demasiado pronto para quien merodea con nocturnidad y alevosía.
Un ronroneo especial y extraño el de la otra anoche en la capital de este reino. Salí pronto, sin embargo, a mi paseo mañanero de los sábados en busca de la prensa y otras mercaderías que se tercien. En el comienzo de la gran recta veo un gran gusano marrón reptando por todo el centro de la acera. Parecía un pequeño puro palmero ('señoritas' creo que le dicen) ¿Quién me estuvo hablando de tabaco palmero la noche del viernes?, ya no sé, éramos unos cuantos en aquella mesa del francés, como 21 o así, y las conversaciones se entrecruzaban. Sí, parecía un pequeño puro animado a lo Svankmajer, y de pronto me miró con cara compasiva. Pasé de largo, sin más, recordando precisamente la conversación con una simpática animalista que coincidimos aquella tarde en el butaqueo de la sala MAC. De entrada me sorprendió ella y luego hablamos hasta de Peter Singer el filósofo, uno de los fundadores de ese movimiento (recordaba algo de su compendio de Ética leído en aquella época universitaria). De vuelta, venía absorto en la crónica de El Perseguidor, y la profusión de imágenes del evento G21 por medio periódico (¡portada incluida!), cuando escuché un ¡¡choff!!. Lo siento por el animalismo (o el animismo cinematográfico, vaya usted a saber), pero fue sin querer. Serán las cosas de este mundo literario isleño, a veces, y sin querer, cometemos algún ¡choff!
Veo a un editor feliz y también lo vi así el pasado viernes. Me alegro mucho amigo y compañero de Radio Unión Tenerife. No todo han de ser malas noticias en esta vida (él sabe a qué me refiero). En esa Radio y alrededores, hemos participado de algunos emotivos y hasta viscerales debates sobre nacionalismo. Hasta ha salido un libro al calor de los mismos, un libro antinacionalista: Canarias, diversos nacionalismos, de nuestro también compañero de las ondas, José María Lizundia. Por ello ya sabes que en esto yo soy de su mismo bando y siempre he visto esa opción política llena de trampas e inconvenientes. Sin embargo, en el terreno cultural y literario ya vamos teniendo otro feeling. Aunque con diferencias en los gustos y autores, siempre me he sentido muy cercano a tu empeño editor y a la decidida reivindicación de los valores de nuestro entorno.
Planteaba muy acertadamente el propio Lizundia en su libro, que una cosa es el nacionalismo político y otra el nacionalismo cultural. Que la propia reivindicación, estudio o defensa de lo más o menos singular cultural no necesita del nacionalismo político, pues en el fondo sólo desea instrumentalizarlo y convertirlo en soporte-justificación de un nuevo ansia o delirio estatal a diferente escala. Cualquier activismo cultural (escribir y publicar desde luego que lo es) también necesita de políticas que lo propicien y desarrollen pero ni eso es patrimonio exclusivo de alguna opción política en concreto, ni eso debe convertirse en patente de corso para el debate partidista en su cotidiana lucha por el poder.
Anghel, obviamente salvando las distancias, al igual que Herder (en lo que respecta a éste último me vale continuar con Lizundia).
I) Herder, el filósofo-historiador-crítico literario y primer gran exponente del volksgeist, hablaba de las canciones populares no como algo que estaba ahí esperando a que él las descubriera, sino que cobraban existencia y realidad solo después de que alguno se decidiera a cantarlas. Otorgaba con ello el total protagonismo a sus legítimos detentadores y sin, eso sí, considerar que otras expresiones culturales 'ilustradas' fueran superiores a ésta. Ahora bien, los discursos del miedo, el victimismo y la esencialidad definitoria de estas herencias para establecer un determinado orden de gobierno no hacen más que enmascarar el oportunismo político de unos intereses espurios a lo cultural, cosa que Herder rechazó. Es por esto que el supuesto padre del nacionalismo, sentencia Lizundia, en realidad lo fuera del nacionalismo cultural.
II) Anghel ha expresado en distintos momentos que con esta antología de narradores él no ha querido descubrir nada nuevo, ellos y sus obras ya estaban ahí y sólo ha querido hacerse eco de algo que por sí mismo ya existía y tenía valor, pero que adolecía de algún otro evento que lo reflejara y comunicase a la sociedad. Anghel, al igual que Herder, sólo se hace eco de lo que ya está. El don de Anghel es haberlo visto y trabajado para establecerlo con la propia literatura de algunos de sus protagonistas. Son ellos, y en ellos no hay caras tristes, victimistas... en la presentación hay alegría, autocrítica y retos a la búsqueda de nuevos lectores. La pujanza, quiero pensar, de lo que se sostiene a sí mismo, sin muletas ni servilismos. La fuerza de lo que se abre camino porque está ahí y no puede ser cortado sin más. La necesidad del espejeo literario en una sociedad culturalmente madura, el deseo de traspasar sin complejos los círculos y circuitos más habilitados porque se hacen pequeños o interesados. Una narrativa desprejuiciada que se defiende por su propio valor cultural y no para la reivindicación folklórico-política de 'lo nuestro'.
Así quiero verlo yo, no sé si los aludidos estarán de acuerdo. Otro día, si hay ganas, hablaré de los cuentos que también lo merece, pero (y en eso discrepo del serpiente) la entidad y repercusión de la antología también merecía esta pequeña reflexión, lo otro son minucias o ganas de joder. Sí, ya sabemos que cualquier criterio antologador (¿se dice así?) finalmente siempre es arbitrario y subjetivo, pero también hay más.
miércoles, 27 de abril de 2011
Tijuana ¿horizontal?
Bueno, hoy Tijuana de nuevo. Dicen que de la tierra el cordero y de la mar el mero. Pues eso, el mero jefe, en su despliegue y amplitud de fauces, se comió al peje pequeño y sustancioso de la canción de Sotiria Leonardou. Espero que no se le indigeste. Se ve que despojado de las radio-lecturas ansiaba entrar de lleno a la gerencia y reparto de la manija. JMª (también ansioso al comienzo) preguntaba luego en Atlantic City que quién era el jefe ahora. Como si eso le hubiera preocupado alguna vez. Bueno sí, alguna vez sí.
La invitación hoy a Ánghel y su antología G 21 fue todo un acierto; dio juego al debate y a la discusión de ideas, un programa ágil, literario, entretenido y con cosas que decir por parte de todos. Más aire fresco para la frontera comanche. Tendré que preguntar a alguna oyente para confirmar vibraciones.
En Atlantic City la serpiente advierte que ya prepara terreno para la futura mudanza. Más aire fresco si no fuera por (o a pesar de) las razones del cambio. El nahualt estableciendo hipótesis sobre el Sáhara y los movimientos españoles prosaharagüis. Algo bueno creo que saldrá de ahí a pesar de los centímetros y las veleidades de las epopeyas areniscas. Jesús se va a fumar fuera y le digo que avise si ve a las cariátides caminando hacia el hotel de al lado. El Capitán América sumamente preocupado por la indumentaria a llevar en su acto académico del viernes. No hay coincidencia de criterio estético con su nuevo ayudante para el audiovisual. Yo le comento que podría prestarle el birrete de mi hija la mayor, aunque es rojo y de borla un poco gastada, y no reúsa del todo. Ya veremos.
Mañana comenzaremos a echarle un vistazo a la island new generation (por fin, casi no consigo ejemplar).
La invitación hoy a Ánghel y su antología G 21 fue todo un acierto; dio juego al debate y a la discusión de ideas, un programa ágil, literario, entretenido y con cosas que decir por parte de todos. Más aire fresco para la frontera comanche. Tendré que preguntar a alguna oyente para confirmar vibraciones.
En Atlantic City la serpiente advierte que ya prepara terreno para la futura mudanza. Más aire fresco si no fuera por (o a pesar de) las razones del cambio. El nahualt estableciendo hipótesis sobre el Sáhara y los movimientos españoles prosaharagüis. Algo bueno creo que saldrá de ahí a pesar de los centímetros y las veleidades de las epopeyas areniscas. Jesús se va a fumar fuera y le digo que avise si ve a las cariátides caminando hacia el hotel de al lado. El Capitán América sumamente preocupado por la indumentaria a llevar en su acto académico del viernes. No hay coincidencia de criterio estético con su nuevo ayudante para el audiovisual. Yo le comento que podría prestarle el birrete de mi hija la mayor, aunque es rojo y de borla un poco gastada, y no reúsa del todo. Ya veremos.
Mañana comenzaremos a echarle un vistazo a la island new generation (por fin, casi no consigo ejemplar).
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