lunes, 3 de enero de 2011

No solo sol por estas tierras

De manera inhabitual, hoy lunes 3 de enero se publica en Diario de Avisos un nuevo número del suplemento cultural El Perseguidor. El acontecimiento seguramente no habría merecido una nueva entrada de este blog, pero esta vez se trata de un interesante monográfico de Eduardo García Rojas sobre la novela negra en Canarias. Incluso con entrevistas a sus principales representantes del momento: Antonio Lozano, José Luis Correa, Alexis Ravelo y Pedro Javier Hdez. Velázquez (ex-tijuanero). Entre sus artículos uno de un tal Herar (qué atrevimiento), a propósito del nuevo libro del último de ellos, Los días prometidos a la muerte, Ediciones Aguere-Idea. Ja, como de regalo de cumpleaños. El caso es que al mismo tiempo (siempre esas extrañas coincidencias), la portada del periódico nos ofrece el titular "Tenerife ya no es refugio de la mafia italiana". Duro golpe a los tentáculos del clan Nuvoletta según dice el periodista Fumero. ¿Duro golpe, también, a las posibilidades narrativas de estas islas en el género negro? De eso nada, seguramente un episodio más en los oscuros designios de estas tierras, un acicate más para el buen novelar de estos escritores y de otros más que pudieran llegar. Que así sea.

Y mañana, tijuaneo, marcelinismo (si viene ...y si no viene también) y relativismo, no igualitario sino ilustrado, que es el que defiendo con mal o con buen humor y en mi parquedad de palabras y discursos... ¡Y que Dios nos coja confesados!

domingo, 2 de enero de 2011

Por algo fue

Mientras algunos se debaten sólo entre verdad y relativismo (qué cortedad de miras), mientras tratan de imponer 'su' verdad como la 'gran verdad', mientras se llenan la boca con grandes discursos sin considerar alternativas ni argumentaciones de ningún tipo, mientras se quejan del canon pero para imponer ellos mismos su propio canon como lo único ponderable, mientras no se deja resquicio ni posibilidad, mientras se invocan anatemas por determinadas palabras, mientras no importan los contenidos sino las formas, mientras se confunde verdad con deseo... Mientras sucede todo eso, como digo, ¡Dios, cómo echo de menos a Habermas!
¿Cómo es posible que enarbolando (supuestamente) la misma bandera de la razón se lleguen a principios tan poco razonables? La razón no es ilimitada, nos dirán, por eso llegado el momento se echa mano del machete y se corta por lo sano. ¡Hasta aquí! ¡Haasta aaaquí! No, no hay más y se acabó.
Pues no, sí que hay más... ¡Hay mucho más!
...Y resuenan en mi cabeza estas palabras "Hacer fuerte la hipótesis práctica —de origen ilustrado— según la cual es todavía posible lograr un orden social racional y justo, basado en el buen funcionamiento de una esfera pública en el seno de la cual las cuestiones prácticas —morales, éticas, políticas— tienen que poder ser decididas, no en base a la facticidad de la fuerza, la influencia o la coacción, sino a partir de la validez de un acuerdo racional —alcanzado mediante la argumentación— entre todos los posibles afectados" Pero, claro, eso no es lo que le interesa a quien se cree en superioridad, a quien cree que el otro no está en posición de argumentar nada digno, a quien sólo piensa por la validez de los hechos. Y es cierto, los hechos tienen una retórica complicada de rebatir, pero a todo eso no le podemos llamar ni verdad, ni razón, ni justicia, ni libertad, ni nada por el estilo. Sí, pero eso de qué nos sirve, los hechos son los hechos...
Pues sí que vale, porque es la única forma de salir de esa infantil e infernal tautología.
...Y ahora defiendan, si pueden, a saharagüis, espaldas mojadas, iraquíes, pigmeos, tiv, kun-sang, contadores de historias, mamotretos, cho-vitos, o lo que sea.

¿A qué viene todo esto? Pues nada, será porque hoy leí a Pérez-Reverte, en su columna semanal de Patente de Corso (cosa que hago siempre que puedo), y me hirvió la sangre. O será porque ando con las neuronas hiperactivadas de tanto azúcar navideño... o porque no me dejaron ver Gran Hermano o por el acoso y derribo al wikileaks ese o por el inexorable desmantelamiento de la educación y la cultura... o por vaya usted a saber qué. Pero alguna razón habrá. Eso seguro.

sábado, 1 de enero de 2011

Happy New Year

Me levanté temprano esta mañana. Uf, ya no suelo digerir las cenas como antes. Y salgo a refrescar la pesadez de la noche y veo a los cuervos todavía en el balcón de enfrente, justo en la misma posición que el otro día cuando esperaba que levantaran vuelo o que, de pronto, se movieran distraídamente. Feliz pareja, tan bien avenida desde aquella atalaya, sin apenas mostrar asombro por las cosas de este mundo, ensimismándose en su opacidad mientras todavía los últimos rezagados juegan a columpiarse entre risas y desarboladuras. Bajo a dar una vuelta por la orilla y me voy tropezando con los restos de la fiesta. Un único vaso sobre el muro, orgulloso e insinuante, con un líquido oscuro que parece de cubata; una botella de cuello plateado medio vacía y unas copas de plástico alborotadas por el suelo, más allá; pedazos de cotillón a merced de la brisa... El sol y el aire me reconfortan entre toscones y cantos rodados hasta llegar al oxidado nido de ametralladoras, socavado en la base por los repetidos temporales de viento y sal. Mientras sigamos por aquí siempre será un triunfo. No lo olviden, queridos lectores

Como ven, nunca se me ha dado bien felicitar a nadie que no vea personalmente, como quien no quiere que esto se convierta en el mero deber cumplido

jueves, 30 de diciembre de 2010

Yo lo vi

--¡Yo sé lo que pasó! --Me dijo un angelito que veía todo por la mirilla. --Mientras se emitían los anuncios previos yo vi cómo tocaba los timbales wagnerianos, cuando en su cabeza bullía algún exquisito fragmento operístico (La Cultura con mayúsculas, la calidad de página, la germanía abigarrada y cabalgante), y la cara que puso después, cuando sonaba Lila Downs con su rancherita de Tijuana (o sea, la baja y ramplona cultura del lumpen, del lumpen más lumpenproletariat). Y, al tiempo, cómo hacías tú el mismo gesto de los timbales mientras sonaba Lila hablando de la frontera (de La Frontera por excelencia) y JMª reía y reía. Yo vi la cara de envidia, de hermano desposeído, y la cara de bochorno ante lo que suponía una mofa a su venerado dios, con la aquiescencia, además, de su querido JMª.
--¿Sí?
--Como lo oyes. Y también vi la inesperada presencia del gallego, del que creería defenestrado para siempre.
--Sí, ya, pero él quiso venir y que yo sepa todavía no tiene vetada la entrada al programa. Aunque esa animadversión hacia Charlín ha ido in crescendo y ya no tiene ni gracia. Aburre, más bien.
--Luego vi la lectura del texto de JRamallo, que desde que mencionó aquello de la masturbación vi cómo se extendía el anatema del tal Rancio-nero, cómo se revolvía en su propia silla y trataba de darle la espalda, y hasta se permitía reprimir la risa.
--Sí sí, ya me sé cuál es su prejuiciosa teoría al respecto.
--Hasta que el hombre ya no pudo más y explotó por donde pudo con aquel exabrupto.
--Sí sí, es cierto. Incluso, diría que no es ni para tenérselo en cuenta.
--¡Hombre! tampoco tanto, que si no estás a gusto lo dices fuera del programa y ahí se saldan las cosas y ya está. Pero eso de entrar a rajar en abierto ya es mala leche.
--Sí, pero el hombre se disculpó luego y hasta quedó arrepentido.
--Sí, lo mismo que con Jesús, no sé cuántas veces. Pero el programa ya está hecho y hasta ahora nunca le he oído retractarse durante la emisión. No creo que nadie más que ustedes sepan del asunto. Se dicen muchas cosas y luego para los oyentes parece que nunca pasa nada, que todo ha valido y que todo valdrá. Más que 'mi hermano' yo le diría a JMª que lo llamase 'mi Gran Hermano'.
--Pero él dice que hay que dar algo de espectáculo, que si no los taxistas se aburren y cambian de dial.
--¡Joder, los taxistas dice! Menudo lugar común ese de los taxistas. Esto sólo lo aguantan los adictos a los reality show.
--Bueno, eso a Jesús creo que le gustaría.
--Ja ja. Bueno, en realidad ni siquiera a ellos, porque luego se combina con erudiciones que les aburren sobremanera.
--Quizás te equivoques con eso y hasta conseguimos elevar los conocimientos y las lecturas de ese sector televidente.
--Ay dios, mejor ni te hagas bolas con eso. ¿Y la arenga sobre la preexistencia de los valores? Qué me dices de eso.
--Yo, la verdad, callé como una puta ese día. No quería más broncas, había tenido suficiente con el acoso y derribo a Charlín. Pero hacía tiempo que no escuchaba tamaño despropósito. Joder, los valores como cualidades de las cosas, preexistentes a cualquier ser humano. Como si no fueran atributos a las cosas, atributos desde el sujeto que observa, desde el sujeto cognoscente y valorativo.
--¿Y no te llamó relativista por ello?
--Joder, prefiero mil veces más ser relativista que fascista, de esa clase de fascismo que siempre sale del que se cree dueño de la verdad absoluta. Uno de mis profesores universitarios siempre nos decía: detrás de cada gran 'Verdad' siempre se busca a un gran ejército para que la sostenga. No sólo hay Verdad sino Poder para constituirla. Que se lo pregunten a los saharagüis, a los de Perejil, a los de Ceuta y Melilla, a los de la Baja California, a los israelíes, a los palestinos... a quien sea.
Relativismo, cánones y valores... que aplicándolo a la literatura, por ejemplo, me permito aconsejarle que se lea (eso que me cuesta tanto hacer) esa pequeña maravilla de artículo, de la antropóloga Laura Bohannan, "Sakespeare en la selva". El texto le servirá tanto para entender algo de esa disciplina tan esquiva como para abandonar un poco esa poltrona a la que tanto gusta subirse.
--¿Tú crees que sirva? Mira que te dicen que no hablas sino fruslerías.

--Ay angelito, angelito de la guarda, qué haría yo si no fuera por ti.
--Y por el chow... y por el chow, mi helmano.
--Joder, pero nosotros ni cobramos.
--Por eso... por eso mismo, mi helmano.

--Igual, todo esto te lo has inventado para liarme y soltarme la lengua.
--Ni más ni menos que lo que tú, mi helmano.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Mañana, Radio Tijuana

Mañana, el capitán dice que mañana vuelva a dirigir el barco. Y el barco se me transforma en un bosque, en un bosque de leyenda, con JRamallo y Marcelino R. Marichal de invitados, además de los más usuales JMª, Roncero y Charlín. Un bosque, por tanto, apretado de follajes y ramas peludas destilando humedades, como en El Pijaral. Ese lugar increíble de Anaga donde viven los únicos ejemplares de tabaibas gigantes de estas islas, encaramándose por encima de loros, afollaos, naranjeros salvajes y barbusanos. Y también donde pude ver los helechos de hojas transparentes, que al rocío de la bruma aparentan tener extrañas protuberancias, como gotas de mercurio sobre un delicado soporte alumínico. En fin, toda esa fronda literaria que reivindicaba Marcelino la otra noche, esa que a mí también me gusta y que también vislumbro en los escritos de JRamallo. Esa misma honda que nos acuna a varios de nosotros en los gustos del leer y el escribir. ¿Será posible que algo de eso aflore mañana? Ojalá, pero nunca se sabe.