miércoles, 30 de junio de 2010

Vuvuzelas

La vuvuzela sudafricana ha pasado de ser inicialmente parte del colorido local del Mundial a convertirse ya en omnipresente cliché periodístico. «¡Que vienen los elefantes!» Gritaba uno de los comentaristas del partido de anoche contra Portugal, refiriéndose al efecto coral de los pitidos de las vuvuzelas, como de estampida animal de la manada. Las reacciones en contra de los estridentes instrumentos de animación futbolera han sido numerosas pero la FIFA se mantiene firme de momento, como con el no empleo de la tecnología para evitar errores arbitrales. Pero, por lo visto, no es nada nuevo su uso en los estadios, parece ser que desde el Mundial de Argentina, 1978, comenzaron a generalizarse entre los hinchas futbolísticos. Este fin de semana, sin embargo, me llegaba un ‘estupendo’ correo sobre el supuesto origen de este instrumento, conminándonos a no usarlo… especialmente con la boca (con qué si no). Creo que se lo reenvié a unos cuantos de mis contactos. El asunto es que en él se le atribuye un supuesto origen africano relacionado con el uso de estuches peneales (fotos, por otro lado, pertenecientes a Papúa, Nueva Guinea). La cosa humorística tiene gracia de entrada, pero un cierto tufo etnocéntrico no tanto. Baste decir que, efectivamente, en Sudáfrica actualmente son muy populares y que la palabra vuvuzela parece tener un origen zulú, pues vuvu significa ‘hacer ruido’ y vuvuzela sería algo así como ‘baño de sonido’. Ahora bien, es la empresa Masincedane Sport quien la comenzó a comercializar en Sudáfrica ¡desde 2001! En fin, todo muy primitivo y animal, y para nada urbano, moderno e industrial.
Para que luego no digan que todavía seguimos bajo prejuicios y estereotipos con respecto de África y los africanos.

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